Innovación y administración renovada

Tú y yo estamos conectados. No importa nuestra edad, sexo, esfera social, país o idioma: en estas épocas la conexión es necesaria prácticamente para trabajar, estudiar, socializar… Hemos sobrepasado los límites territoriales; el mundo de hoy está creando nuevas formas de conectarnos. Creamos vidas paralelas con avatares y nos comunicamos a través de una pantalla. El acceso a la información se ha democratizado.

¿Sabías que aproximadamente el 85% de todo el crecimiento que tuvo lugar en la economía de Estados Unidos entre 1870 y 1950 puede atribuirse al aumento de la productividad gracias a la innovación? Y esto no es una anomalía: ha habido hallazgos casi idénticos en otras épocas.

Existe una clara diferencia, tanto en el crecimiento de los ingresos (11%) como en el del beneficio de explotación (22%), en favor de las organizaciones más innovadoras. Esto demuestra que las empresas innovadoras no solo crecen más rápido, sino que son más rentables.

Las tecnologías y sus evoluciones van desde la nube, big data, inteligencia artificial, redes sociales y movilidad, hasta la Internet of Things. Son facilitadores de la transformación o causas de las necesidades de adaptación, pues, aunque no te des cuenta, afectan tu comportamiento. También son aceleradores de la innovación y fomentan la necesidad de una mirada holística de esta revolución, que genera una nueva forma de ver el mundo y un cambio en la sociedad. Las empresas hoy tienen clientes más exigentes que piden velocidad, inmediatez, que nos gritan por experiencias y que viven a través de una pantalla. 

Lo que ha variado es el ritmo con el que debe ocurrir la innovación. Los días de desarrollar una ventaja competitiva que perdurará por décadas ya pasaron. En esta era exponencial, el ritmo de cambio requiere que las organizaciones generen rápidamente los tipos de ideas que les permitirán adoptar la disrupción digital y reimaginar todo lo que hacen.

En un mundo de límites borrosos de la industria, la innovación efectiva requiere que las empresas institucionalicen su capacidad para crear una cartera continua de ventajas en forma de innovaciones revolucionarias, en las que debes identificar los desafíos generales o las brechas que tu organización está tratando de superar. Observar el rendimiento pasado, actual y futuro proyectado y las tendencias que afectan a tu empresa o industria te ayudará a detectar estas brechas.

Definir la forma de cerrar brechas en una empresa es la base de tu estrategia de innovación, pues dependiendo de estas, la respuesta podría estar en una combinación de productos, servicios, modelos, procesos y capacidades comerciales, experiencias del cliente y modelos operativos novedosos.

La aceptación de los altos ejecutivos de toda la empresa es esencial para este proceso, pues los resultados son directamente proporcionales al compromiso de liderazgo. No solo debe haber acuerdo en que la innovación es importante para el éxito futuro de tu organización, sino que el proceso requiere un gobierno sostenido y un compromiso de recursos.

Además, necesitas las personas, procesos y tecnología adecuados para crear una capacidad de gestión de la innovación siempre activa, generando y otorgando a las ideas un valor comercial. Esto te ayudará a adaptarte sistemáticamente y seguir siendo relevante para el mercado.

La bibliografía sobre las escuelas de administración constata la relevancia que toma en las organizaciones la productividad laboral. Esta se ve como la forma de lograr que un trabajo se realice con el menor gasto de esfuerzo humano, capital y materiales. En ese sentido, se generan procesos, controles, y métodos que aseguran la máxima productividad. Con ello, los crecimientos y la rentabilidad han avanzado gracias a la velocidad conferida por la estructura, a líderes que toman las decisiones y a planes estratégicos, entre otros.

Los nuevos conceptos y formas de abordaje dan lugar a libros como Administración: tradición y renovación de Omar Aktouf (2001), donde se trata, entre otros temas, el rol del ser humano en las organizaciones, que trasciende sus funciones dentro de la empresa, y cuyo bagaje y experiencia pueden generar aportes mayores. Esto va más allá de procesos, métodos y controles: da lugar a una nueva forma de trabajo que busca una relación de ganancia a través de la “libertad” con el trabajador, con el ser humano a quien se da a conocer el propósito de la organización. El ser humano debe saber qué hacer —y por qué—, para poder brindar a las organizaciones el cómo, en un conjunto activo de creación, permitiendo que el ser humano brille, trascienda y tenga un propósito que de sentido a su crecimiento personal y profesional. 

Aktouf busca que las reglas actuales sean evaluadas para dar paso a nuevas condiciones que permitan flexibilidad, adaptación, diversidad lógica, sentido común, movilización, polivalencias, democratización de la información, autonomía y empoderamiento, principalmente.

Hasta este punto, hemos visto que las necesidades de innovar son claras para las empresas, que tienen el reto de enfrentar a un mundo globalizado, con un consumidor y trabajador diferente y cada vez más exigente.

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