El aporte de la Neuroplasticidad en las personas y las organizaciones

Imagina que un día desaparece la autopista que usas para ir al trabajo. Entonces, te tocará aprender una nueva ruta. Al comienzo será un poco complicado, pero la experiencia y práctica irán reforzando el aprendizaje de una forma de llegar al trabajo. A esta extraordinaria característica del cerebro, la llamamos Neuroplasticidad, a la función de crear conexiones sinápticas y modificarse a sí mismo ante nuevas experiencias.

Antiguamente, el desconocimiento por parte de la ciencia acerca del funcionamiento cerebral había llevado a pensar que no hay nada por hacer contra el deterioro de las funciones cognitivas. Hoy, existen numerosos estudios que demuestran lo contrario y señalan que el cerebro puede aprender toda la vida.

Si te preguntas ¿Cómo potenciar la Neuroplasticidad en ti o en las personas? Te comparto algunas ideas:

  1. Colaborar
    • Según la neurocientífica de la University College de Londres, Sara-Jane Blakemore, está demostrado que, para ejercitar la habilidad de adaptación al cambio, necesitamos estar en sociedad. Al colaborar con otras personas nos volvemos más receptivos al aprendizaje gracias a un conjunto de neuronas espejo, situadas en el córtex premotor, cuya función es observar y aprender de otros para que podamos interactuar.
    • Salir de la zona de confort
      • El cerebro es un músculo especial que necesita hacer ejercicio cognitivo para mantener la capacidad plástica. Aquí es importante hacer una puntualización: No se trata de hacer más y mejor lo que ya sabemos, sino de salir de nuestra zona de confort, aprendiendo algo nuevo cuyo nivel de esfuerzo sea importante. Para Álvaro Pascual-Leone, neurólogo de la Harvard Medical School, cualquier cosa nueva que aprendamos produce una huella dentro de un grupo de neuronas interconectadas entre sí. Por ejemplo, aprender a tocar el piano, tiene una repercusión sobre la agilidad mental. Aprender a hablar en inglés cambia la representación de conceptos tan abstractos como el amor. Aumentar o modificar las conexiones entre neuronas mejora la capacidad para comprender e ir puliendo diferentes herramientas aprendidas previamente.
    • Promover hábitos saludables
      • Además de ser una necesidad fisiológica, dormir es muy importante para aprender. La capacidad de ver todo más claro a la mañana siguiente es parte de la plasticidad cerebral que consolida el aprendizaje mientras dormimos. También se ha comprobado que aquellas personas que realizan prácticas de meditación constante tienen más entrenada la Neuroplasticidad. Cuando el cerebro humano necesita poner en marcha varios cambios plásticos, se sirve de la atención. Trabaja identificando dónde ponemos la atención con mayor frecuencia y, en función de eso, se reconfiguran los procesos cognitivos. Prácticamente, la atención es una orden directa para que el cerebro cambie.
      Colaborar con otros mejora nuestra Neuroplasticidad.
      Salir de la zona de confort, aprendiendo nuevas habilidades, es el campo de cultivo para nuestra Neuroplasticidad.

      Del mismo modo, la Neuroplasticidad genera aportes significativos en el desarrollo organizacional. En el 2019, Deloitte, la firma londinense de servicios profesionales más grande del mundo, encontró que el 42% de los empleados abandonan una empresa porque no encuentran oportunidades de aprendizaje. Entendiendo esto, las organizaciones deben centrar esfuerzos en fomentar el aprendizaje continuo, la Neuroplasticidad y la implementación de las herramientas necesarias para obtener un doble beneficio: Para el empleado, al darle un sentido de crecimiento profesional. Para la organización, en forma de mayor productividad, lealtad de los empleados y el mantenimiento de la reputación de la marca en el mercado.

      En el 2019, Deloitte, la firma londinense de servicios profesionales más grande del mundo, encontró que el 42% de los empleados abandonan una empresa porque no encuentran oportunidades de aprendizaje.

      También vemos que, gracias a los avances de la Neuroplasticidad, en los procesos internos de selección se puede hallar a los aspirantes que presenten las condiciones óptimas y la máxima compatibilidad con el perfil requerido para ocupar un determinado puesto.

      Cuando se trata de garantizar que las organizaciones impulsen nuevos procesos, cultivando la creatividad e innovación, podemos decir que los factores de la gestión del cambio siempre girarán en torno al cambio de comportamientos individuales. Esto pondrá en escena la importancia del desarrollo de la neuroplasticidad en cada individuo.

      La Gestión del Cambio es un componente imprescindible en el desarrollo organizacional.

      Bajo la presión de un mundo en creciente cambio externo, el enfoque interno también parece tener que cambiar continuamente, más aún cuando el mantenimiento del cambio es más complejo que la misma implementación. El nuevo comportamiento deseado, tiene que competir con los viejos comportamientos que están fuertemente arraigados en los hábitos.

      Por lo tanto, necesitamos prestar atención al cambio de comportamiento deseado hasta mucho después de que se hagan visibles los primeros signos de cambio. Para ello, podemos hacer uso de disparadores motivacionales como recordatorios, notificaciones y la creación de políticas que promuevan la cooperación entre equipos y el liderazgo activo.